top of page

Tener cuadritos no te va a hacer feliz.

Recuerdo el día que se me vieron los cuadritos bien por primera vez, fue el día más triste de mi vida.


La vida es algo muy curioso. Vivimos con la creencia de poder alcanzar la felicidad eterna al lograr alguna de nuestras metas. Creemos que al obtener algo, todos nuestros problemas, preocupaciones y miedos desaparecerán mágicamente y que, por fin, podremos ser el tipo de persona con el cual siempre hemos soñado. Es decir, TENER para poder SER algo.


Si consigo el millón de dólares, por fin podré ser una mujer u hombre seguro.


Si me compro el carro de lujo, por fin podré ser valiente.


Si bajo esos kilos y me marco, por fin podré ser feliz.


He tenido cualquier tipo de físico que se puedan imaginar.

He estado gordo (calibre bubis de hombre y piernas de trompo de pastor).

He estado flaco.

He estado gordo mamey como los de la lucha libre.

Y he tenido un 6 pack.


¿Y sabes algo? Tener cuadritos no me hizo más feliz, no me hizo ser un hombre distinto.


Es más, creo que al conseguirlo y darme cuenta de que no era lo que buscaba, entré en una pequeña depresión. Solo dime, ¿a cuántas personas conoces que parecen tenerlo todo y aún no son felices con lo que tienen?


Y no… no te digo que dejes de hacer ejercicio y comer bien. Si buscar tener cuadritos te motiva lo suficiente para hacerlo, sigue así. Pero es importante que tu enfoque vaya por el camino correcto. Si no, lo vas a dejar en algún momento. Si solo haces ejercicio para bajar unos kilos, en el instante en que lo logres, lo vas a dejar llegando a la siguiente conclusión:


Lo único que te hará feliz en esta vida es progresar.


Lo sé… lo has escuchado antes, pero es que en verdad no se trata del resultado final; no se trata del millón de dólares, no se trata del físico perfecto, ni de correr una maratón, se trata de la persona en la que te conviertes al hacerlo. Se trata de poderte ver al espejo y saber que hiciste lo que pocas personas se atrevieron, saber que mantuviste tu palabra contigo mismo. Tratamos de evitar a toda costa lo difícil cuando en realidad es lo único que nos va a hacer progresar. Lo único que nos va a hacer felices.


¿Alguna vez compraste un videojuego y eras malísimo? Pero conforme ibas jugando, mejorabas cada día más progresando un paso a la vez. ¿Cómo te sentías en ese momento? ¿Cómo te sentías al ver que cada día eras mejor? Lo mismo sucede en la vida.


No despiertas un día, notas cómo se te marco el abdomen y te vuelves una persona feliz. Tal vez lo seas por un instante, pero ese sentimiento se va a desvanecer al igual que tus ganas de seguir haciendo ejercicio. Eres feliz cuando cada vez puedes cargar más peso, cada vez que puedes aguantar más corriendo, cada vez que decides comer bien a pesar de toda la presión de tus amigos Godínez, cada vez que progresas y te acercas a tu meta final.


Porque cuando lo haces, cuando alcanzas la meta final, te das cuenta de que haberla obtenido no te hizo más feliz, te hizo darte cuenta de que no es suficiente. Este es el engaño por el cual nos hace pasar nuestro cerebro. Por esta razón, tu enfoque debe estar dirigido en progresar y mejorar siempre, está es la única manera de vivir una vida plena.


Pero ¿cómo seguir progresando?


Tus objetivos y lo que valoras debe cambiar. Es decir, no siempre te enfoques en subir de músculo y estar marcado. Enfócate en subir de fuerza, en mejorar tu técnica, en ser más ágil y móvil. El ejercicio nos da la oportunidad de seguir progresando en distintas áreas para siempre. No solo estarás motivado por más tiempo, sino te darás cuenta de habilidades que no conocías de ti mismo.


¿Cómo saber qué tan bueno eres saltando la cuerda si nunca lo has intentado? ¿Cómo saber si te gusta la clase de yoga si nunca le has dado la oportunidad? Cuando comienzas a intentar cosas nuevas, notarás que hacer ejercicio es una forma de progresar, es decir, una forma de ser feliz.


Este estilo de vida me ha dado muchísimo, pero lo más importante que he aprendido es que de esto se trata la vida:

  • Estar orgulloso y feliz del lugar en el que te encuentras, pero nunca satisfecho.

  • De ver qué tan lejos eres capaz de llegar.

  • De poner a prueba tus límites y romper tus miedos.

  • La vida se trata de progresar.


Inténtalo, cáete, aprende, ponte de pie y sigue progresando, una vida más plena te espera al otro lado de tus miedos.


Nunca dejes crecer.

Siempre busca mejorar.

La única forma de crecer es ver qué tan lejos puedes llegar. La lista imposible está llena de retos para que nunca dejes de crecer.


 
 
 

Comentarios


bottom of page